domingo, 10 de noviembre de 2013

Ego



EGO



Primero fue el descubrimiento de la sierpe,
después la poesía del suicida.

Los profesores se empeñan
en encontrar las causas biológicas de la depresión.
Cien métodos infalibles.
Cien perfectas verdades
que no se discutirán en el aula.
Cien
(o noventa y nueve y un poquito
porque todos te roban)

No estoy de acuerdo.
-nunca estoy de acuerdo-
Los que podamos atravesar el camino
seremos el nuevo aparat de los dioses.

Nunca espero mandatos
aunque sí, mandalas.

Ego te absolvo.

Poema del blog Saliary Roman (wordpress)

Oda al Suicidio


Mi felicidad proviene de otras respuestas.
Solo solos somos libres.
Extenderemos la oscuridad más allá de la mañana.
Habla bajo, cuéntame tu secreto.
Sin sol, así las sombras no interrumpirán nuestra intimidad.
La noche ya no es amiga del sueño.
Dejaré que tu silueta sea oscura.
Compartiendo algo más que sábanas.
Se sentencia al verso, a ser cantado.


Puedo romperme.
Volverme pedazos.
Estar de nuevo allí flotando, a la luz del día.
Sola, en el vacío.
Rota.
No hay lágrimas.
No hay un por qué.
No hay sufrimiento.
En el día ya no hay sueños.
Sólo vacío. Vacío. Vacío.

Deseo  tener sed.
Algo que motive a mi ser,  a no extender las sombras más allá del amanecer.
Alejémonos del sol,
esta ficción de vida no tiene un final feliz.
El final feliz solo es el mío.
Alejémonos del sol,
así  las sombras no interrumpirán nuestra intimidad.
La noche no es amiga del sueño.
La penumbra es melodía en mis silencios.
Se sentencia al verso, a ser cantado.
No toda palabra triste, suena infeliz a mis oídos.
1902 “Virginia Woolf” by George Charles Beresford
Entiendes sobre mi agonía, tanto como el alcance de una pastilla.
La cura momentánea  regresa el dolor agudo.
Ya no hay soluciones, no hay amaneceres.
Logré ensanchar las noches.
La misma noche que me vio nacer,
me llama a vivir en ella.

Llorar nunca fue una solución.
Llorar tan solo, es una pastilla más.
Otra pastilla más. Gracias por intentar ser una más.
La cura momentánea regresa el dolor agudo.

La “solución” no está en las ilusiones ajenas.
No hay respuestas para un resquemor agudo y sordo.
Aunque esta larga noche desplegase estrellas fugaces,
mis ojos ya no desean ver dulces destellos.
Están cómodos en la penumbra.

Hay algo más que horas en el día.
Necesito tener sed.
Lo más cercano a mi apetito,
es no querer extender más la noche.
Mis respuestas no son iguales a las tuyas.
Escucha. El vacío también sabe cantar, y es placentero.
1946 “Autorretrato dedicado a Marte R. Gómez” by Frida Kahlo.
Escucha.
El vacío también sabe cantar,
y es placentero.
La hiel ya no es parte de esto.
Existe una idea que me hace saludable.
Ya no. No quiero ensanchar la sombra.
Encontré mi serenidad.
Mi propia solución.
Mi propia vida.

Mi valentía y yo, compartiremos algo más,
a oscuras.
Esta historia no tiene un final feliz.
El final feliz solo es el mío.

 No toda palabra triste es infeliz en mis oídos.
No sé el por qué.
Sólo solos somos libres.
Quizás mañana sea otro día.
Hoy será mi última noche.
________________________________________________________
Sabes: este poema me recuerda mucho a uno que escribí hace años. "Palabras más, palabras menos". En el 2005 hackearon mi foro y lo perdí (debería revisar los viejos cd o más los cassetes pero los nuevos ordenadores no tienen esta función). Desde entonces, guardo en distintas bitácoras lo que escribo. Ni bueno ni malo, lo hago porque las palabras anónimas no son la idea poética. El poema se completa con la biografía.
Años después reescribí el poema APOLOGÍA DEL SUICIDIO.

miércoles, 16 de enero de 2013

cartas por e-mail







De repente,


empezó a mandarme cartas por e-mail.


El ejercicio del poder


que detentaba sobre mí,


durante tantos meses,


sus complicidades indefensas,


provechos y tercas indigencias,


sonidos y ventajas del sigilo


que se escucha en la ventana,


fueron la causa de esta depresión


que llama crisis por no llamarla tristeza.

“No se puede ser tan ignorante


como para no saber quién soy “


me escribía.


Yo hacía como que ignoraba


su juego perverso y malévolo,


y remitía telegramas


a su domicilio postal


incógnito y anónimo,


siempre untuoso de virtudes vagas.


“Me importas más como espejo


que como olla popular “


bromeaba y borroneaba.


“Tremenda forma de seducir a los vampiros”.


¿Quién te pueda hacer el soporte


para que no se escuche tu voz
sino yo mismo?, apuntaba.


Hasta ahí todo está perfecto,


un chico guapísimo.


“¿Fumas, mujer de mi vida?


Ya estamos presentados y te quiero”,


recalcó.


“Abandoné la escuela antes de nacer”


mintió para complacencia de su ego.
Mis respuestas siempre eran idénticas:
“Deja de acosarme o te denunciaré a la policía”
Stop.


Lo cuento ante miles de espectadores.


Sus cartas de amor inspiradísimas, poéticas,


casi argentinas,


se enrollaban en el papiro virtual


de los cables de una red inalámbrica.


“Me estás haciendo un lío
ya no sé con quien hablo,


deja de fastidiar”.


“Mi ávida barriga deglute todo lo que encuentra


en el guion de la basura” gemía


y me sentí representada,


avergonzada,


como viene sucediendo hace 40 años o más


en los que mi vida fue acaso una novela


atesorada,


cincelada por el graznido del palmípedo.


El encanto del misterio


y la lucha por la supervivencia:


Adicciones eternas como el bingo, la comida y el trabajo.
Adicciones que siempre acaban mal.


Salvación que aprende todo lo que sospecha


porque no sabe con certeza


el día de la noche fatal y última.


Mi médico me dijo esta mañana


que soy hipersensible,


(enviar como un mensaje),


con un débil carácter en un mundo competitivo y voraz


que huele a mierda de cerdo


y pis de gato.


Quise decirle que lo amaba,


tal vez porque lo amaba.


“Por favor no llores”,


O quizás que lo deseaba


si me deseaba,


que estuve reflexionando:


“Quiero hablar contigo,


en persona”.


Escribir es complicado.


La impaciencia mata.


¿Puedo verte mañana?


Mi propensión de respuesta


no pudo ser enviada


debido a que el usuario


Arzobispo del Garfio envenenado


informa el servidor,
está desconectado de la vida.



















martes, 1 de enero de 2013

Decepción


Y este esbozo es apenas un incauto latido,
un enjaulado grito
que irradia las lunas de la transgresión.
Siempre se acaba cubriendo
las amontadas ganas seculares
en capas de furia de invierno
que esconde sus colmillos,
paños fríos y ríos
en la desilusión.
La maltratada noche que incendias
vuela por los pórticos,
desierta de venas
de esas que encadenaste
a nuestros pies descalzos de hábito y sentido.
Devuelve la cara,
levanta telones de historias
jamás dichas,
puebla las amargas hora
por la sinrazón que te azota,
vuelca esos alientos
sobre el puente que une
los poemas de nuestro
oprobioso mito bicéfalo.
Desde que comenzaste a desenroscar
besos cóncavos
se le pusieron a mis cirróticos versos
las rimas en amarillo.
El único delito que cometí
fue no tener tino y
columpiarme hasta marear
la motivación de los motivos.
Pero la sangre no hizo pie en el río
sino hélice en el humo.
Ahora soy un fugitivo
protagonista de un narco recorrido.
Las historias que no pasarán
a la historia
son esas que al estómago sonrojan
con inquietas cosquillas que azotan
y restriegan
tirando por la borda
los días de vino y rosas.
Ya son demasiados septiembres
entre los dientes,
demasiados fracasos en las sienes
fundidos alicates,
desengaños que intentaron
cruzar ajados aeropuertos inaccesibles.
Lapidar el pasado
es jugar con fuego,
con gasolina rociada en las manos.
Suminístrame un pico y una pala
que duren
la eternidad de un suspiro
Mas luego...
dame tiempo para que pueda ser
alguna vez
yo misma sin precipicio.


decepción

domingo, 5 de agosto de 2012

Simónides

Simónides


Obra de  Vasili Kandinsky
Simónides:
La pintura es una poesía muda y la poesía es una pintura que habla.




Hacia el siglo diecinueve, un pintor olvidado,
con vívidos colores, de estirpe florentina,
pintó La Adoración de los Santos Reyes Magos,
entre mitológicas Venus, carne divina.

¡Galo desfalleciente!, tesoro de Pergamo,
réplica de arte griego esculpe la victoria
de Roma renaciente, sobre el imperio Galo.
¡Cómo engaña el artista! Improvisa la Historia.


Enfrentando al tirano, hace creer que es en vano
desgranar viejas letras de imprudentes aristas,
La íntima belleza que emana de los trazos,
esconde la simpleza de verdades sofistas.


El arte es poesía. Van juntos de la mano,
los galos tan franceses y un gallito italiano
desnudo y confidente, apoya en muslo izquierdo
la derrota del alma. El fin del ser humano.

sábado, 7 de abril de 2012

Nada es definitivo, excepto la muerte.

I

Nuestra existencia es: un mito contradictorio,
un gusto compartido donde el tiempo es el centro,
un jardín de nogales, y algún feliz encuentro,
un susto sin sentido, un ruido de abalorio.

Una tarde perdida en desierto dormitorio,
engreimientos vanos  del vino del borracho,
una luz sin medida con  gloria de  muchacho,
una tibieza inédita, un saber ilusorio.

Respiros genuinos, religiones sustitutas,
un callejón sin salida, ensueños de la moda
con demencia senil,  lecciones de tortura.

Gobiernos contagiosos, los pechos de las putas,
Países y fronteras, un vestido de bodas,
las pizzas adobadas y la Pasión impura.

                                II-

Nuestra existencia, ataca, presume, se defiende,
procura golosinas, promete maravillas
en palabras escritas con ripio y banderillas
avergüenza a los necios, y a veces, los enciende.


El  gris hilo  delgado donde la vida pende
parece un tronco grueso que tributa semillas
al hombre y su fanfarria  de harenes de costillas
que inventan la injusticia que mata y nos ofende.


Y así vamos llegando, medianamente a viejos,
soñando con las griegas leyendas y contritos,
floridos o eclipsados detrás de los espejos,


metidos en la  jaula que nos burla a  los gritos,
volando hacia la nada, tan cerca y tan lejos
nos aguarda el Dios-Eros,  igual que a los monitos.







Nada es definitivo, excepto la muerte.

sábado, 29 de octubre de 2011

Pesadumbre: el gato negro

Si yo antes de nacer fui un gato negro

y después de parir: un pez marino;

si nadie me salvó en la encrucijada

en el puerto del mar de mi suicidio;


si el viento pudo ser lo que sería

y el rayo torbellino del desierto

eléctrico y fatal de mi presencia,

pues Plauto supo ver al lobo oculto

en la fiereza humana de los muertos.


Si cenizas volcánicas propalan

la fruición de herejía donde yazgo;

si las furias son mástiles ingrávidos

y el dogma fiel espectro de los tiempos;

si la Tierra es la cuna del extraño

que llega de otros mundos

y nadie reconoce una batalla

en la ardua desmesura del silencio.

Si heraldo y mensajero se confunden.



Si nadie toca el timbre de tu tacto

si espesa es la tragedia del viajero

y nunca se acobarda el sentimiento,

si vuelvo, si no voy, si habré llegado,

si pierdo, si no estoy, si me han marcado,

la propia humanidad

del alma recogida

en la pátina cérea y desmembrada

-que acaba como el sol echando chispas-

es una sensación inveterada

en donde la intuición se vuelve mecha

de cierta inteligencia, que exacerban

-en superlativo grado, vena u horizonte-,


la mentira, el amor, la complacencia,

y no acierta al horror de su cesura

al corte del cuchillo que amenaza

la incierta percepción del infortunio.



Si no entienden mi verso, si lo alaban,

si el cristal no es tan frágil ni tan ciego,



si finjo, si ofendí, si hube pecado,

si la magia es la ciencia de los pobres

y el capricho perturba en las mañanas,

encuéntrenme en la paz de la corteza

del árbol que da caldo con su savia,

del hielo que desgarra cordilleras,

de el luctuoso llanto y la esmeralda



que pagué como súbdita al prelado

y en este testamento se legisla,

para acierto y pasión de mi denuncia

contra la inútil vida que tenemos

contra la inútil muerte que gozamos.

Anónimos

Los mejores poemas son anónimos.
Las mejores ideas son anónimas.
Las mejores personas son anónimas.
Anónimo es el nombre de Dios Padre.

Lo anónimo no es lo innominado
Ni siquiera
es lo que falta por nombrarse.
Lo anónimo es el pueblo y su mansalva:
la herencia de una raza poderosa
que supo distinguir pimpollo y rosa
sin ver y sin ser visto entre las pulgas.
Porque nada
es lo puede ser pasado
si el tiempo es quien transforma la materia
y la rueda el motor de largo alcance
que quiso arar la tierra con su fuerza,
con su apodo de diosa femenina.

Rueda que rueda la rueda, la rueda
redonda del ferrocarril.


Anónimos son miles de millones,
que pasan, pasarán y habrán pasado
en juegos de palabras,
cultos, cuerdos, audaces, inocentes,
locos por descorchar el vino añejo,
dejando su migaja entre las huellas,
malgastando fortunas en sepulcros,
a la vista de un Sol que se enrojece
de saber que no aprenden los notables
con nombre y apellido en bibliotecas
en busca de una gloria
fugaz y pasajera.
Anónimo es el nombre de la primera madre
y la última nodriza.

lunes, 2 de agosto de 2010

Contraluces

Mil miradas te escudriñan
cuando está despierto el demonio que habita en tu cuerpo
con su apariencia de ciervo penoso
y su piel de Belcebú avejentada.
Mil labios murmuran
porque tu corazón esconde cualidad de guerrero medieval.
- De todo padeció- dicen.
- Es más sagaz que un lince- y te maldicen.
- Ella es su víctima- gruñen.
Te muestras tan impávido como intransigente.
Desproporcionadamente turbio
vives cerca de las nubes,
como en una película porno australiana,
cuando viajas cada noche
a iluminar mi habitación con tu contracolor ruinoso
sin dispensa papal de santo matrimonio.
Flácido como eres,
apareces brutal y verdugo
asesino serial y demacrado,
que va paseando su esqueleto
desnudo y sibilino
en horarios impropios de la madrugada,
entre sombras crispadas en cama ajena,
harto de ser
un gratuito carroñero fortuito,
usurero de crimen y castigo,
o un león zahareño,
hastiado de andar ahíto de tinieblas.

Pero al verte en faena,
tembloroso,
con tus 60 años a cuestas,
chorreando tinta negra de tus cabellos blancos,
me dan calosfríos.
Resfríos conyugales.
Disimulo el asco
a mis 22 recién cumplidos,
dulce y bonita
yo, la niña decente,
la redentora,
la de los senos erectos y juveniles
que parecen desconocer la turgencia
de haber sido amados por el hombre;
yo, la luz de tus ojos,
limpio tus vómitos de borracho,
seco tus babas de fétida saliva
y conteniendo la respiración
me inclino de rodillas ante tu abultada billetera.

-La he engañado- piensas.
Sonríes con lascivia
y gozas mi vida de muchacha
a expensas de un simulado peregrinaje
en la imprudente hora del amanecer
en la que concibo virginalmente
un vástago tuyo,
lo que es admirable desde todo punto de vista,
un pequeño monstruo igual a ti
convulso e impotente,
mientras cruzo la línea blanca que consumo obligada,
en tanto nos aleja del espacio real,
y pides perdón a Eros por mi ingenuo pecado
de ambición en el tiempo presente
donde los deseos se me figuran cumplidos,
porque no habrá más futuro que tu herencia:
en cuanto consiga el certificado de casamiento
no hará falta que repita el vía crucis.

Beso tu húmedo prepucio
con profesionalidad aséptica,
Abandono el nido como una garza real
radiante, esplendorosa.
Y cuando te vas,
arrojo las sábanas al piso
en un cuarto donde la cucaracha más pequeña
es más grande que uno de los botones
de tu sobretodo de Escribano.

jueves, 29 de julio de 2010

Mis oídos

MIS OÍDOS.

















A Salvador Dalí.
Mujer en la ventana.







I-
Mis oídos
se preservan
cuando
escucho las sirenas
que silban en la noche.

He cerrado las ventanas,
las cortinas
no reflejan la luz del plenilunio.

Los cobardes silencios
están preñados
en la dulce espera.

Los paréntesis
se han hecho acústica,
para cumplirlos.

¿A quien molesta mi canto?

Nadie gana en los contrarios,
Todos perdemos en la contingencia.

Hay quien elige cambiar sus geografías
hacia un paisaje execrable.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Un poema sin Dios.

Publidaco domingo 18 de enero de 2009 en el blog ENFUNDÁ LA MANDOLINA de la comunidad de El País.


Un poema sin Dios ¿A qué no arrastras a los mortales corazones, impía sed del oro?
Virgilio.



Israel, violenta y anárquica en la fe
es un poema sin Dios.

Gaza (agazapada) en su venganza de intifadas
es un poema sin Dios.

Uganda, bajo holocaustos de guerrilla indiferente
es un poema sin Dios.

La muerte estalla en las comisuras
de un terror impiadoso, incandescente:
Los infiernos tiranos que van a dar a la mar.
La tierra prometida sin promesas.

¿Dónde nos será dado encontrar la paz
si cada día se apaga,
en una suerte de música de orquesta interrumpida,
el sonido de millares de plegarias,
templadas al calor de vanas oraciones de poetas
que han cruzado información silenciosa
con hormigas y búhos en secreto?

Mis colegas
reemplazarán con falso pudor
la voz del escenario;
tal sacrílegos heraldos nihilistas
ornarán sus liras acaudaladas
con encargos de génesis de castas.
Herejes por opción de conveniencia
del rey de monarquías nauseabundas
cantarán su dolor como juglares
amancebados a la rancia nobleza de una estirpe;
abrumando con ayes de apariencias mentidas
la sanguina del mundo
irán timando
la inocente mirada del no nato
campeón de mediaciones macedónicas.

Supongo, en forma retroactiva,
sin permiso en el disenso,
que saben que matar es un pecado.
Supongo, que no importa,
que obedecen
a una sed insalvable y decadente,
bruno afán peligroso de altas cumbres,
del dictado de ángeles caídos.
Supongo,
¿cómo he de decirlo sin iracundia?
…que su hastío les demanda
emergencia de fama y de conquista,
un éxito de henchidas billeteras
que los prevenga del frío del invierno.

A esos jueces penales los declaro culpables.
Culpables de omisión y abatimiento.
Culpables de callar lo que aún ignoran.
Culpables de saber lo que han prohibido.
Culpables de sembrar adivinanza
en la cruda certeza de los ritos.
Culpables de los duelos, de las bombas,
Culpables del resumen
de misterios ateos, indigentes,
bajo llave.
Culpables por la rabia a toda vela
que embiste
en la hecatombe de sábados calientes
(de furia matan las perras).
Culpables de la Muerte que fue Vida.
Culpables
de arrollar con sus potros caballares
y sus cábalas de tonto jeroglífico
la mansa incertidumbre de los santos.

viernes, 28 de agosto de 2009

La persistencia de la memoria

LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA.





La persistencia de la memoria.
Obra de Salvador Dalí.



Un toro masturba su inconsciente solitario.

La langosta vestida de Gala

besa su reloj chorreante de 7 menos cinco.

Dos ausentes presentes.

Duro y blando.

Las cucarachas de Port Lligat

lejos del mar de mujer de roca madura

veneran a los dioses de la lenta satisfacción.

Serán las únicas que los sobrevivan

cuando todo termine en calas,

después de la persistencia de la memoria.

jueves, 20 de agosto de 2009

Dulce sueño mío

DULCE SUEÑO MÍO










Todo se ha ido esfumando.

De repente ha pasado el mundo

en su carroza de espejismo,

el mundo que ha cegado nuestros ojos.

El cielo está ahora gris de nubes tormentosas.

El ruiseñor bosteza

y trece rosas rojas

duermen

el infinito ensueño

de la resurrección.

La luna aletarga esta noche

con su tibieza de ángeles.

Presiento el paraíso

como una despedida de solteros,

donde bailamos juntos

y embriagados

la milonga del rastro perdido,

hasta que la aurora remonte el vuelo

del torvo amanecer.

La quemadura del tiempo

deshabitado y baldío,

angustia a quienes no han podido

subrayar el estribillo

con cuchillo de plata.

Nos vamos, ruinoso sueño mío,

¡Las horas que gastamos

sacando punta al lápiz!

La bruma, atribulado sueño mío.

Las tinieblas, el caos, la linterna,

el estereotipo de las escaleras.

El cochero está batiendo palmas

La puerta, entreabierta,

No te alcanzo, perfumado sueño,

engañoso sueño,

la herrumbre de la aldaba,

el lagrimal herido, la cerradura rota

la zona escampada entre difuminados ocres,

las líneas paralelas, los relinchos lejanos.

Nos vamos,

dulce sueño mío.

Acaso

nos volveremos a ver

en un cruce de sórdidos andenes.

martes, 7 de julio de 2009

HOY AMANECÍ MUERTA

Hoy amanecí muerta.
Quiero decir, amanecí, me levanté, tomé café, empecé la rutina diaria, no como un zombi ni una aparición sino como una muerta.
A ver si puedo sonsacarle a ese sentimiento de vejación física palabras escrupulosamente descriptivas. No parece tarea sencilla.
Quiero decir muerta en el sentido de haber perdido mi vida anterior y tener la percepción de un inexistente futuro a la vista, como si volara sobre una capa transparente de Superman. Con esa liviandad que los filósofos llamarían alucinación no fenomenológica. Ausente del espacio terrenal me vi muerta desde afuera de mis ojos, igual que ves a un cadáver inerte pero al revés. Yo era ese cadáver del escenario. No sé si me explico. Mi cadáver me veía circular por el piso, desnuda por completo. Aclaro que no es la primera vez que me sucede algo tan estrambótico y fatal. Me pasa cada dos por tres, llueve.

No puedo tocarme y en el espejo no aparece reflejada sino una lamparilla del dormitorio que titila.
Descubro apostada una sombra, a través de la claridad de la puerta de entrada. Alguien intenta acceder a mi casa. ¿Un ladrón? Nada de eso. Una persona, que presumo que ha de ser bastante mayor, un jubilado tal vez, quiere dejar una publicidad callejera, uno de esos folletos que nunca leeremos. Un panfleto, vamos.

La sombra se detiene, se dibujan sus pies en el contraluz, y permanece unos segundos observando a través del agujero de la cerradura -esto es real- extasiado con la imagen de una mujer desnuda (siempre ando desnuda porque vivo sola), pero su ojo ignora que no hay ninguna mujer allí, porque esa mujer que era yo, almohadilla en estos momentos su cuerpo en un féretro, rodeada de un penetrante olor a flores.

Mis pies se alzan varios centímetros del suelo (prueba fehaciente de que sigo fallecida) mientras me deslizo por el escritorio del recibidor y al verme el de la sombra comienza a silbar del otro lado, hasta que se acobarda por unos golpes que se escuchan en la retaguardia, y se va con disimulo sin dejar el catálogo, a contar la anécdota por ahí ("esta mañana vi una mina en bolas flotando por su casa preparándose para escribir una carta"). El hombre no podía distinguir que esto no era una carta sino un obituario. Mi testamento y réquiem.

Santina R.E., muerta el 9 de enero del año en curso, fue hallada por familiares dos horas después de haber sido estrangulada en su cama por un desconocido. Se presume que el asesino era una persona allegada a su confianza, dado que las primeras pericias revelan que no existen señales de violencia por forcejeos ni se ha robado cosa alguna.

Ahora andarán buscando al pobre volantero de las sombras. Dos testigos lo advirtieron desde la calle de enfrente, agachado en el umbral, espiando hacia el interior. El señor declarará que eso ocurrió a las diez de la mañana, que me vio sin ropas ("ni bombacha llevaba puesta la víctima") y eso es estrictamente cierto, dijeron los vecinos que lo pispearon. Pero el atraco, según el informe, se perpetró entre las 6 y las 8, y a las 10 el cuerpo ya empezaba a ponerse rígido y a enfriarse.

Dejaron ir al sospechoso, mas el hombre lloraba. "No puede ser", gemía. "La vi viva a las diez". Yo lo consolaba. "Sí, querido, sí, eso fue a las diez, no te preocupes.
Ellos no saben que esta mañana me levanté muerta. No digas nada. Andá tranquilo, un abrazo. Gracias por despertarme de la pesadilla."

Otra crónica de una muerte anunciada

OTRA CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA.



Hace frío aquí.
Abrumador frío de muerte.
Hay extraños vientos en la penumbra.
Las ventanas están cerradas.
Los portales no.
Jadean chirridos intermitentes
de ángeles caídos.
Puedo sentir tu respiración sofocante.
Fue un día duro para los decepcionados asesinos
de Rìo Cuarto o de Las Vegas.
Vivir es riesgo.
Morir es riesgo.
Lo interesante es descubrir porqué
y festejar en silencio.
Las huellas digitales se borran con el tiempo.
Las cicatrices se confunden con arrugas.
Ni Jesucristo en domingo.
Ni Judas por treinta dineros.
Apenas una canción.
Crudas palabras de un tedio intragable.
Letras deshechas
y un toque de queda.

jueves, 25 de junio de 2009

¿QUIEN SOY?




¿QUIEN SOY?




¿QUIEN SOY?


Esta bella fotografía fue tomada de la red y no figuraba el nombre de su autor, a quien felicito por su arte y me ofrezco a subir su nombre en cuanto me notifique su autoría.

¿Quién soy?

El contragolpe de las intrigantes
manipulaciones de perversos y sátrapas;
la miga de pan embrutecida
por el melancólico presagio
del cajón de sastre de Lewis Carroll;
tiro de gracia
a lo que me altera o me define
por aquello que nunca fui
ni volveré a ser jamás;
el bisbiseo de lo monstruoso y lo sublime,
el acmé y lo baladí;
la carne y la imprudencia;
el papel de una moderadora móvil
que pinta frescos en la memoria colectiva;
la risa fácil e imitadora
de Cátulo y Homero
en el crepúsculo seductor
de mis agónicos días
(solsticio de mi vida);
los muros del Mausoleo
adentrándose en las estepas del lobo;
la ostentosa limosna de los danzantes
alrededor de un pensamiento único;
la esfera hueca que contiene al fuego eterno
en la abstrusa obra de un Creador embriagado
y extraordinariamente silencioso;
la aventurera trivial
de los ritos del no cumpleaños;
el cóndor y la nube visitada a lomo de mula;
la imagen más lúcida del ruido;
la estatua de mármol redentora del suicidio,
el caballo del carro del lechero,
la que suelta las riendas,
arrea la montura,
diseña aparejos y gualdrapas:
la habitante de una aldea vecina
que no conoce de actos inaugurales;
la cortesana y vengadora luminosa
como una abuela secreta del sendero
de Caperucita Roja;
la traducción de un enano confundido
a aquella puerta abierta del Templo de Jano,
una inscripción en Delfos con miles de años,
la odiosa erudición de una Venus Sapiente
y la ridícula debilidad de Diana Cazadora
del vino espumante;
el perico parlante;
el perfume de los aires buenos,
los celos y la indulgencia
acicateando la mirada huérfana,
la coartada de una pompa de jabón
de violetas, en primaveras romanas
y
poco más o menos que eso.

PERSEO Y ANDRÓMEDA


PERSEO Y ANDRÓMEDA -

Escrito el 27 Jul 2008 -

"Perseo y Andrómeda" por Giorgio Vasari (Arezzo, 30 de julio de 1511 - Florencia, 27 de junio de 1574); arquitecto, pintor y escritor italiano.

Pintura (1570).
Imagen cortesía de Planet Art.

PERSEO Y ANDRÓMEDA.

(A Roberto Rafael Mercado Cárdenas)




Torpezas
de cabos sueltos
nos atan al peñasco
de los monstruos brunos.

Somos la cara y seca
de la mitológica Creación.
El aire y las aguas.
La tierra y el deseo.
Un vecchio luppo di mare
rescata a su Andrómeda
atada al palo adverso.
Envidiosas las Nereidas,
aúllan para convidar
al Pegaso alado
en la aurora boreal
y occipital.

Los enamorados navegantes
no se rinden ante el simulacro.

Las apariencias engañan
siempre que quieran engañar.
Porque casi,
casi nunca es nunca
y nunca es casi siempre jamás,
jamás es siempre,
y siempre es casi también
nunca y jamás.

¿Arrojar los escudos al aire es suicida?

De cualquier forma,
igual hemos de morir.
Lo confirmamos
desde nuestras inmortalidades
de instante absoluto y perfecto.

Todo suicidio
es una desinfección
del óbito de los carceleros.

LA LEYENDA DE ZELDA

LA LEYENDA DE ZELDA.


a Shigeru Mishamoto.

En un cofre dorado del tamaño de un cuis,
decordado por sustantivos y reminiscencias,
me encerré por dentro
con la penumbra en brazos
y la tristeza apoyada sobre mis espaldas.

Cuando me hallé en el desván,
tiempo más tarde,
abierta, raída y frágil,
lejana de la parafernalia
y la devoción por fantasmas
en el bosque,
con los cuatro nombres de
Mujercitas
en Wonderland,
no quedaba de aquel baúl más que un recuerdo,
un agujero sin árbol,
un espejo seco,
una llave
abandonada en cenizas,
intactas, eternas, mentirosas.
El Agitador del Viento
deshizo el acertijo bautismal
y ningún Link: el Guerrero,
apareció para salvarme.

miércoles, 24 de junio de 2009

La suicida

LA SUICIDA.


Mírate asquerosa cobarde.
Recuperaste de la subsistencia
el perdido color de viejos pasos,
que antes se escabullían de tu piel
con el ritmo constante,
de los acordes de un teclado
con furtivo encrespamiento.
Vomitarás sobre el embriagador
desdén de esquivos girasoles
y de cabelleras lustrosas
que coronan ninfas inveteradas.
Escapaste al infierno,
para entrar en él.
A él.

Víctima de perpetua paradoja
yo misma te condeno.
Los labios apretados
serán el signo de tu esclavitud
que tiritará de frío,
impávida e insensata
en los tizones de los terremotos
que exprimen las entrañas
para escupir lava y fuego.

Te olvidarás de mí,
de la melancolía estruendosa
de quienes perdimos los sueños
entre mariposas blancas
imaginadas por el cerebro descontento
cuando la pasión no lo abrasa.
Adjudicada a tu cuerpo y alma
serás de todos para ser
siempre sola y de nadie.
Los apellidos mundanos te esperan;
los sonidos te consuelan a medias:
las rimas dejan de ser signos macabros
para chillar soberanas
entre tus medusas
híbridas y efímeras.

Estaré, a pesar de todo,
estaré
acechando los ecos
de tu océano cada vez
que la noche esté llegando.
No te avisaré la próxima ronda
ni te daré tregua.
Te obligaré a tomar la navaja decisiva.
sepultando tu miedo secular y nutrido
por la tierra madre.
Vendré a ahorcarte con mis palabras.
Te azotaré entre los secretos
y avatares del demonio.
La vida que ganaste es eventual.
Nonata. Imperfecta.
Pasajera de un tren que descarrila
en cada alcázar.
Tu carne de mujer será débil,
cederás a mi reclamo.
Y yo, serpiente ebria
mecida en la cuna
por tu propia mano creadora,
te recordaré las mansas horas
en que estuviste conmigo
fuera de las coordenadas
del tiempo y el espacio.

FEDRA

Fedra






Ho ogni furia d’amore...
Racine.

Sola ante mí misma,
Impropiamente desnuda,
seca y astillada en piel,
desalbergada
en trazos del tiempo fenecido,
microscópica,
almacenada
en la infausta turbulencia de los años,
segmentada dentro de un orden,
exangüe y fragmentaria en la arrogancia,
subrogada en tiranías umbrosas,
cursi hipopótamo anónimo,
escéptica,
resumen crucial
de novelista deplorable
y trituradora de asquerosidades mundanas,
escalpelo del bosquejo,
hilacha de perezas y furores,
padeciente de injurias denostadas,
con mi santo y seña a cuestas,
centinela imperdonable,
remolona que se condena
en enredaderas liliputienses,
incognoscible, suicida,
bravía a tumbos,
edificio en ruinas con visillos de mal gusto,
doblegado sauce llorón,
quebradiza, demudada,
heme aquí,
como Fedra,
sola.